GOBIERNAN SIEMPRE CONTRA LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO
El Revolucionario Nº32 (Febrero de 2008)
Viajar en tren, en colectivo y en subte es ahora más caro. Alimentarse, vestirse, salir de vacaciones, también. La asistencia sanitaria no sólo no mejora, sino que el gobierno porteño y el bonaerense, diluyendo sus responsabilidades, se pelean para no atender en los hospitales públicos a miles de personas. Los cortes de luz y de agua son ya moneda corriente.
Los obreros siguen muriendo en sus trabajos. El caso del obrero de 17 años aplastado en una demolición en San Justo es una muestra más de una realidad padecida a diario por las familias de los trabajadores, a la que, por si fuera poco, los medios ningunean ocultando hasta los nombres de los muertos.
Los salarios permanecen congelados, y en el mejor de los casos se avizora un mínimo aumento nominal que, como siempre, no alcanza la inflación real y mucho menos se equipara al costo de la canasta familiar.
Entre tanto, el oficialismo simula una pelea con EEUU para esconder el escándalo de la valija, el financiamiento de la campaña de Cristina Presidente, la crisis energética y los constantes aumentos de precios que recaen sobre el pueblo trabajador.
Los burócratas sindicales, al tiempo que dirimen su interna, cumplen su papel disponiéndose a contener al conjunto de la clase trabajadora y a disciplinar a aquellos que se organicen contra la burocracia sindical o, simplemente, sin su tutela.
Nada nuevo. La burguesía, su gobierno y su burocracia siguen avanzando y atropellando a la clase trabajadora. En el camino de la organización independiente, en el camino de la lucha se alberga la única esperanza cierta para detener este nuevo avance contra los trabajadores y el pueblo.
Viajar en tren, en colectivo y en subte es ahora más caro. Alimentarse, vestirse, salir de vacaciones, también. La asistencia sanitaria no sólo no mejora, sino que el gobierno porteño y el bonaerense, diluyendo sus responsabilidades, se pelean para no atender en los hospitales públicos a miles de personas. Los cortes de luz y de agua son ya moneda corriente.
Los obreros siguen muriendo en sus trabajos. El caso del obrero de 17 años aplastado en una demolición en San Justo es una muestra más de una realidad padecida a diario por las familias de los trabajadores, a la que, por si fuera poco, los medios ningunean ocultando hasta los nombres de los muertos.
Los salarios permanecen congelados, y en el mejor de los casos se avizora un mínimo aumento nominal que, como siempre, no alcanza la inflación real y mucho menos se equipara al costo de la canasta familiar.
Entre tanto, el oficialismo simula una pelea con EEUU para esconder el escándalo de la valija, el financiamiento de la campaña de Cristina Presidente, la crisis energética y los constantes aumentos de precios que recaen sobre el pueblo trabajador.
Los burócratas sindicales, al tiempo que dirimen su interna, cumplen su papel disponiéndose a contener al conjunto de la clase trabajadora y a disciplinar a aquellos que se organicen contra la burocracia sindical o, simplemente, sin su tutela.
Nada nuevo. La burguesía, su gobierno y su burocracia siguen avanzando y atropellando a la clase trabajadora. En el camino de la organización independiente, en el camino de la lucha se alberga la única esperanza cierta para detener este nuevo avance contra los trabajadores y el pueblo.