La crisis económica mundial que se ha hecho ver en el último tiempo en países como Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Italia, Irlanda y Portugal, entre otros, se impone, nuevamente, con fuerza en Grecia.
Los últimos días de junio, el parlamento griego aprobó las medidas de ajuste promovidas por el primer ministro “socialista” Giorgos Papandreou. El ajuste fue reclamado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, como condición para desbloquear parte de un crédito de unos 12.000 millones de euros, que será destinado, a su vez, para pagar los próximos vencimientos de la deuda griega, que en total alcanza unos 350.000 millones de euros, lo que equivale al 150% de su PBI.
Como vemos repetirse en distintos lugares del mundo, el gobierno griego ha definido paliar los efectos de la crisis descargándola sobre el pueblo. Estas crisis, en el capitalismo, son producto, en parte, de la forma anárquica que adquiere la producción en este sistema, cuyo norte no es la satisfacción de las necesidades sociales, sino la obtención de la mayor ganancia posible.
Como ha sucedido históricamente, durante las crisis económicas, los capitalistas avanzan con medidas de ajuste sobre la clase trabajadora, como forma de recomponer sus márgenes de ganancia. Avanzan, por ejemplo, con reducciones salariales, con despidos y suspensiones, con el recorte de beneficios sociales, de pensiones y jubilaciones... avanzan, en definitiva, sobre las condiciones de vida del pueblo trabajador tanto como les sea posible.
Así, ahora, la timba de los grandes grupos económicos en Grecia pretende saldarse con un recorte del gasto público estatal de más de 28.000 millones de euros, lo que implica despidos y recortes sociales, junto a un aumento de la recaudación que pretende sostenerse por medio del aumento de impuestos y por una millonaria privatización que planea alcanzar los 50.000 millones de euros.
Mientras la desocupación y los precios crecen, aumenta también la bronca popular, que ha dado enormes muestras de lucha. La resistencia del pueblo griego se viene expresando en multitudinarias jornadas combativas, con gran acatamiento de las huelgas generales y una importante lucha callejera que viene enfrentando con fuerza la represión estatal. Ante cada intento de ajuste, la lucha de los trabajadores es un factor central para oponer resistencia a las medidas de “salvataje” de los capitalistas que buscan, siempre, independientemente del signo político del gobierno de turno, descargar la crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora. Y en ese sentido, la lucha combativa del pueblo griego es un gran ejemplo.