Los bolivarianos que están con Kadafi

Enceguecido entre una fortuna millonaria y las mieles de un poder que no quiere abandonar, Kadafi sigue delirando en sus discursos con la expectativa de no abandonar el gobierno. Plantea que la rebelión popular, que ya tomó varias de las más importantes ciudades y se dispone a disputar la capital de Libia, es, en realidad, una conspiración de un cúmulo de jóvenes drogados, y llama a sus partidarios (cada vez más reducidos) a enfrentarlos en nombre del “pueblo” y la “revolución”.

Pero no es sólo el líder islamista el que niega la realidad. Hay también toda una serie de dirigentes que ven en el modelo decadente del nacionalismo autocrático libio, un ejemplo de “antimperialismo” y “socialismo” al que creen que deben apoyar, incluso ahora que está matando de a cientos a los manifestantes.

El más desfachatado fue el presidente de Nicaragua que, aunque es un capitalista furioso, sigue posando de “antimperialista” en nombre de su pasado como líder del sandinismo. Para Daniel Ortega, las matanzas llevadas a cabo por mercenarios pagos de distintas zonas de África y las tropas de elite de Kadafi contra el pueblo movilizado, fueron, en realidad, expresión de “un pueblo resistiendo con el líder de la revolución libia, nuestro hermano Kadafi, al frente”.

Chávez, por su parte, también se pronunció en un sentido similar sobre su “amigo”, al decir “Yo no puedo decir que apoyo, o estoy a favor, o aplaudo cualquier decisión que tome cualquier amigo mío en cualquier parte del mundo, no, uno está a distancia, no, pero nosotros sí apoyamos al Gobierno de Libia”. Y aunque un poco más cuidadoso, Fidel Castro también se refirió al tema, sin condenar en ningún momento la represión de Kadafi y sembrando, en cambio, la duda sobre la verosimilitud y la importancia de tremenda masacre, al decir que “habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira o una mezcla de hechos de todo tipo” y dejó abierta la posibilidad de “estar o no de acuerdo con Kadafi”.