El 2011 será un año plagado de elecciones: internas abiertas, provinciales, legislativas, presidenciales. De conjunto, la clase capitalista y sus representantes políticos hablarán maravillas del sistema democrático y sus elecciones, para continuar legitimando sus instituciones. Por su parte, cada candidato, desde el más progresista hasta el más abiertamente conservador, hará su tradicional despliegue de promesas y demagogia, asegurando que posee la fórmula para dar solución a los problemas que padece a diario el pueblo trabajador.
No es necesario desarrollar un análisis demasiado profundo para dar por tierra con estas mentiras. Sin ir más lejos, desde el ´83 hasta hoy, se han sucedido gobiernos de distintos partidos o frentes, de los cuales han sido partícipes o colaboradores, prácticamente todos los candidatos que en los próximos meses se presentarán como la alternativa (o la continuidad) de gobierno, y que, lejos de dar algún tipo de solución a los problemas populares, se han enriquecido a costa del pueblo, han sido promotores y custodios de la ganancia empresaria y han profundizado la explotación y la miseria que padece la clase trabajadora. Todo esto se traduce hoy en día en los altos niveles de desocupación, el trabajo en negro, los bajos salarios, el desmantelamiento de los sistemas de salud y educación pública, la falta de vivienda digna para amplios sectores del pueblo, el aumento de la represión que se descarga a diario desde el estado en los barrios, la persecución a los luchadores populares…
Por su parte, los distintos grupos empresarios darán su apoyo (con aportes millonarios, campañas de prensa y toda la estructura necesaria) a los candidatos que mejor representen sus intereses. Es decir, a los que le prometan mejores negociados, ventajas comerciales, previsibilidad para sus negocios. Entre éstos, habrá quienes se inclinarán por la continuidad del kirchnerismo en el gobierno, como ciertos sectores de la Unión Industrial, y quienes, como la mayor parte del empresariado rural, buscarán un recambio entre las otras variantes patronales.
La burocracia sindical, como lo ha hecho tradicionalmente, también entrará de lleno en la disputa electoral. Los Moyano y los Barrionuevo, los Yasky y los De Gennaro, darán su apoyo a alguno de los postulantes y buscarán meter candidatos propios en las listas de los partidos patronales, ya sea del PJ kirchnerista u opositor, el radicalismo, el Partido Socialista, la Coalición Cívica o Proyecto Sur. Así, intentarán seguir atando a la clase trabajadora tras los intereses y proyectos políticos que sólo defienden y promueven el bienestar de los empresarios.
Mientras tanto, en los próximos meses, los gremios y las patronales de los distintos sectores negociarán acuerdos paritarios con el gobierno. Como ha sucedido año tras año con el kirchnerismo los “aumentos” salariales casi en ningún caso llegarán a igualar siquiera los incrementos de precios. Esta política planificada de ajuste sobre el salario, es una de las principales ventajas que el gobierno le ha ofrecido al empresariado nacional y extranjero, y que ha redundado para ellos en la obtención de millonarias ganancias, mientras que para los trabajadores no ha significado otra cosa que una mayor dificultad para llegar a fin de mes, teniendo en cuenta los fuertes aumentos de los precios de la canasta básica, como alimentos y alquileres.
Ante este panorama, la única alternativa real para el pueblo trabajador es seguir organizándose de forma independiente a la burocracia sindical, el estado y los partidos patronales, y prepararse para la lucha. Recordemos, por caso, que el año pasado, los trabajadores de la alimentación dieron un importante ejemplo en este sentido. Organizados desde las bases, de forma independiente a la burocracia, llevaron adelante una lucha que contó con piquetes, paro de actividades y toma de plantas en varias de las principales empresas del sector, lo que les permitió, en aquel momento, firmar un aumento salarial muy por encima de lo que estaba en los planes de la patronal y el gobierno, logrando, de esta forma, romper el techo salarial. Y ése es el único camino posible para ir avanzando en la recuperación del salario y conseguir nuevas conquistas para la clase trabajadora.
Continuar construyendo pacientemente nuestras instancias de organización, desde los espacios gremiales de base hasta la organización política de la clase obrera, para poder dar mayor impulso a la lucha contra la explotación de este sistema, debe ser la tarea de los trabajadores concientes ante un año en el cual los capitalistas buscarán poner una vez más en la agenda sus prioridades y avanzar con el engaño de una nueva farsa electoral.