Editorial: El kirchnerismo cierra otro año con más ajuste y represión


Tras la muerte de Néstor Kirchner, el gobierno ha profundizado su campaña propagandística con actos, festivales y discursos, desde donde se exaltó la imagen del ex jefe del PJ con sus ya clásicas alusiones a su supuesto rol como defensor de los derechos humanos y de los intereses “nacionales y populares”. Y a este conocido repertorio se agregó, recientemente, la atribución de haber contribuido al resurgimiento de la “juventud maravillosa” y reavivado la “mística de la militancia”, en referencia a los grupos juveniles que vienen creciendo al amparo del aparato punteril del PJ y que buscan ubicarse como vanguardia en su apoyo al antipopular gobierno de Cristina Fernández.
Todo este despliegue propagandístico busca sostener la imagen del gobierno que, pensando en 2011, continúa aventajando a todo el resto de la oposición patronal, que más allá de algunos lanzamientos, no le hace frente al kirchnerismo.
Se busca, en definitiva, lavar la cara de este gobierno, ocultando con discursos y festivales la realidad a la que se somete al pueblo: más explotación y ajuste para los trabajadores; represión y persecución para los que luchan.
En este marco, el último mes, adelantando lo que será la continuidad del ajuste en 2011, estuvieron a la orden del día las reuniones entre líderes empresarios, burócratas sindicales y ministros del gobierno, haciendo pública la intención de alcanzar un “nuevo” pacto social. Pacto social que, si bien no se ha plasmado en un acuerdo formal durante el gobierno de Cristina Fernández, ha funcionado casi sin interrupciones en los últimos años, para garantizar el ajuste sobre el pueblo trabajador. En este marco, se explican los techos salariales, los acuerdos de paz social y la profundización de la flexibilización laboral que, de conjunto, el gobierno y las burocracias sindicales de la CGT y la CTA (tanto la porción mayoritaria de la burocracia que se alinea con el kirchnerismo, como los que se organizan tras otras alternativas patronales) les han brindado a los empresarios locales y extranjeros.
La participación de Cristina Fernández y casi todo su gabinete, y de Hugo Moyano en la Conferencia Anual de la UIA y posteriormente la visita del jefe de la CGT al Encuentro de Empresarios de Iberoamérica, sus permanentes llamados a la moderación y al diálogo, son una muestra más de que esta alianza antiobrera de empresarios, burócratas y gobierno, planea continuar ajustando sobre la clase trabajadora. Así se perfila ya de cara a las negociaciones paritarias del año próximo. En un marco de sostenida inflación, con aumentos de precios que, por ejemplo, para algunos cortes de carne y otros alimentos han superado en un año el 150%, buscarán firmar “aumentos” que no cubrirán, ni de cerca, estos incrementos de precios, garantizando la continuidad del deterioro del salario.
Mientras tanto, el gobierno autoproclamado de los “derechos humanos” sigue reprimiendo a los que se organizan y pelean por los derechos más elementales, como tierra, vivienda, trabajo o educación. Mes tras mes aumenta el número de procesados, y el kirchnerismo sigue manteniendo en sus cárceles a luchadores populares. Son ya más de cien los presos políticos que suma este gobierno desde 2003.
En Formosa, la represión policial frente a un reclamo por tierras, dejó como saldo otro asesinado en movilizaciones y luchas populares. Con el fusilamiento de Roberto López, se amplía a ocho esta lista que ya integraban Cuellar, Fuentealba, Erazo, Vargas, Carrasco, Cárdenas y Ferreyra, todos asesinados por luchar en tiempos del gobierno que se autoproclama de los “derechos humanos”.
De esta forma, lejos de su máscara “nacional y popular”, el kirchnerismo se dispone a cerrar otro año con más ajuste y represión. Y así, continuará, qué duda cabe, durante el 2011, independientemente de la demagogia que pueda desplegar pensando en la disputa electoral.
Desde la otra vereda, sin embargo, en el transcurso de este año, el pueblo trabajador ha dado muestras de su capacidad de enfrentar la miseria y la represión que ofrecen el gobierno kirchnerista y sus variantes de “oposición” patronal. Así lo han demostrado con el avance de la organización y de la lucha los trabajadores en distintos puntos del país: los obreros de la alimentación, rompiendo el techo salarial y los ferroviarios, enfrentando la tercerización y la precarización laboral, por nombrar algunos de los ejemplos más destacados.
Y en ese camino debemos continuar los trabajadores: construyendo con independencia de clase y avanzando en la organización y la lucha contra las patronales y contra este gobierno, que sólo prometen más ajuste y más represión.